Los Mets y el despido de su dirigente Carlos Mendoza

Luis Rosario 

Analista Deportivo 

Especializado en Béisbol 

Santo Domingo. El despido de un dirigente nunca es sencillo para un gerente general, y menos aún cuando ese dirigente es querido dentro de la organización, sobre todo por los jugadores que conviven día a día con él en la faena. Ese es el caso de Carlos Mendoza, venezolano despedido como mánager de los Mets, el equipo que, sin duda, ha sido la mayor decepción de la temporada 2026 de la MLB.

El club fue construido para competir al más alto nivel; sin embargo, una cascada de lesiones —desde los pilares Juan Soto y Francisco Lindor hasta refuerzos llegados para aportar, como Luis Robert Jr., Marcus Semien, Jorge Polanco, Bo Bichette, Clay Holmes (quien pasó de cerrador a abridor con éxito), Justin Hagenman, Tyrique (Ty) Megill y otros— terminó por desdibujar cualquier plan. Popularmente se dice que “la soga se cortó por lo más fino”, y en esta ocasión la consecuencia fue la salida de Mendoza.

Más allá de las decisiones cuestionables que pudo haber tomado Mendoza, las lesiones no son una excusa aceptable para unos dueños que cuentan con la tercera nómina más alta de 2026 y con la expectativa mínima de pelear por el título. A pesar de que grandes figuras dejaron el equipo —Pete Alonso, Brandon Nimmo, Jeff McNeil y el boricua Edwin Díaz—, los Mets invirtieron en parte de lo mejor disponible en la agencia libre para suplir esas bajas. Aun así, Mendoza dejó al equipo en el último lugar de la División Este de la Liga Nacional, con marca de 34-47, superando únicamente a Rockies y Giants en rendimiento.

La temporada estuvo marcada por varias rachas negativas: una de 12 derrotas consecutivas en sus primeros 28 juegos y, un mes y medio después, otra de seis caídas seguidas que pusieron a Mendoza en la mira de la gerencia.
Mendoza, exjugador de Grandes Ligas durante nueve años y hoy de 46 años, tendrá opciones para seguir en la MLB gracias a su trayectoria. Pero, desde la perspectiva del equipo y de los aficionados que aún creen en las aspiraciones para 2026, el cambio era necesario: un golpe de timón que buscara aire nuevo y una reacción en la segunda mitad.

Los Mets nombraron a Andy Green como mánager interino por lo que resta de 2026. Green, quien entre 2016 y 2019 dirigió a los Padres de San Diego con marca de 274-366 (.428), vio cómo el equipo rompió una racha de siete derrotas consecutivas y consiguió un triunfo que, al menos, deja la puerta abierta a un pequeño respiro.

Ahora la pregunta es si ese respiro será suficiente para encender una verdadera remontada o si los problemas estructurales del equipo requieren decisiones mucho más profundas.

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